Día 40
Estas semanas me pasaron varias cosas que quise escribir.
Leí el texto que le escribió un colega a su padre, que falleció hace justo un año. En él recordó una de sus últimas conversaciones. Su padre le dijo que pese al dolor, la injusticia, el daño, no guardase la rabia. Él también perdió a un ser querido cuando era joven, y le pidió a su hijo que no sintiera lo mismo. Que fuera feliz. A mí se me saltaron las lágrimas.
Vi la película sobre Bob Dylan. Y salí aliviado porque hacía tiempo que no pensaba en él y tras ver la peli me di cuenta que sigo pensando lo mismo. Me gustaría ser como él, siempre lo he querido, aunque no me va mucho el rollito ese de los genios de estar todo el rato chinados, de no querer a sus padres. Me aburre enfadarme, estar triste, no pasármelo bien. Aunque coincido en lo importante:
Si fuera futbolista no firmaría autógrafos.
Si me casase con alguien sería con la que sintiera que no me pertenece.
Porque escribiros correos electrónicos está más guapo que escribir cartas de amor.

