Día 41
Estar en el coche con mis padres y parar en un semáforo para dejar a mi madre, y que mi padre se fije en su manera de caminar, que le hace mucha gracia, y que le guste tanto, tras tanto tiempo juntos, y que toque el claxon sólo para que se gire, y así poder verla caminar otra vez. Que me sequen el pelo muy rápido pero con mucho cariño. Tomar un helado de chocolate hace dos sábados, de madrugada, cuando llovía en Madrid. Ver con los ojos cerrados el penalti de Julián. Que den noticias sobre mi trabajo, cuando mi trabajo es dar noticias. Tirarle alguna bromita a Mar Lucas. Que me digan si soy el de los vídeos pidiendo tres cervezas en A Coruña. Dar un abrazo a mis jefes y que se me salten un poco las lágrimas. Escuchar una conversación entre dos empresarios en Barcelona, en la que ninguno se creía lo que cobraba el otro. Ir al periódico vestido con la ropa de jugar al tenis. Despertarme feliz porque iba a comer con mis mejores amigos. Volver a querer ser Bob Dylan pero no por hacer música sino por chulito. Dar explicaciones. Quedarme dormido en el hombro de mi padre viendo al Athletic en San Mamés. Mandar audios como un profesional.
Porque escribiros correos electrónicos está más guapo que escribir cartas de amor.

